Introducción

Este blog pretende reunir las tareas de la asignatura Literatura y gestión cultural, perteneciente al grado de Filología Hispánica de la Universidad de Cádiz. Los objetivos de esta asignatura son los siguientes: reflexionar sobre la cultura como forma de consumo, conocer el correcto uso de obras ajenas, saber más sobre la programación cultural, así como conocer cualquier aspecto de la mediación cultural. Gracias a esta asignatura, los alumnos tendremos formación para poder emprender ciertos estudios con autonomía, gracias a la observación de instrumentos y herramientas sobre fundaciones (como la de Edmundo de Ory) o sobre la creación de actividades culturales. También tendremos capacidad para analizar el soporte y difusión de cualquier obra (literaria o no), así como la capacidad de análisis, síntesis y planificación del tiempo. Por último, de esta asignatura podemos rescatar la posibilidad de apreciar la diversidad y multiculturalidad a partir de las culturas y costumbres diversas.

A través de este blog y sus tareas, hemos podido reflexionar sobre varios aspectos mencionados anteriormente, en concreto sobre un artículo sobre la cultura y el consumo, así como el uso del diagrama sobre el uso de las obras ajenas, una simulación sobre una posible actividad cultural y la asistencia a presencias literarias y a la fundación Carlos Edmundo de Ory. También trabajaremos sobre la simulación de un caso y una entrevista a una persona relacionada con la cultura y la literatura.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Cultura como forma de vida

      Para empezar esta reflexión sobre cultura y consumo, es necesario acudir a la Real Academia Española para buscar el significado de estos términos:
Consumo: 1. m. Acción y efecto de consumir (comestibles y otros géneros de vida efímera). // 2. m. Acción y efecto de consumir.
Cultura: 2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. // 3. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etcétera.
La definición de consumo cultural es totalmente contradictorio para la propia RAE, sería mezclar la vida efímera con la vida eterna. No es lo mismo tener un coche que, por ejemplo, un libro. Mientras el coche cada vez se desgasta más, incluso con sacarlo del concesionario vale mucho menos que antes, un libro puede ser cada vez más valioso para la persona que lo adquiere, ya que una segunda o tercera lectura, puede ayudarnos a interpretar cada vez mejor ese libro. Por lo tanto, no se debería englobar la cultura con un bien de consumo. Como dice el propio artículo, la cultura mueve mucho dinero, ya que al fin y al cabo el dinero es imprescindible en la vida. Pero no por ello la cultura se limita a ser un bien material como pueda ser un coche o una moto, o un servicio como cenar en un restaurante.
Coincido sin duda con el artículo al igual que con la RAE (sin que sirva de precedente mi acuerdo con el diccionario) sobre la visión de cultura: modo o forma de vida y costumbres. ¿Cómo se mide el conocimiento que nos da una obra maestra literaria? ¿Cómo se mide el placer de oír una pieza musical de los grandes músicos de la historia?
Sin embargo, ante la sociedad y gobierno que tenemos, es inevitable, sobre todo en el caso de este gobierno, que traten la cultura como un mero paquete de galletas, que solo sirve para una merienda. ¿Qué podemos esperar de unos modelos de gobierno que no se interesan lo más mínimo por la educación? Ellos son los primeros interesados en que la gente vea la cultura como un tipo de consumo, ya que de esa manera se ven obligados a tener que elegir entre sus necesidades, y a veces no hay otra opción que dejar a un lado la cultura por motivos económicos. No interesa un pueblo formado, como demuestra el gobierno con sus recortes, así que despreciar la cultura es la metodología que van a seguir hasta su último día en el poder. 
Por mucho que insistan, siempre habrá gente que disfrute en un teatro, escuchando una pieza de Mozart o leyendo a Shakespeare. Por lo pronto, y como pequeño homenaje en un día como hoy, he de reconocer que nadie va a quitarnos el placer de poder disfrutar con la música que nos ha dejado hasta el día de hoy el gran Paco de Lucía. Y si es en compañía de un buen libro en una bonita playa soleada, mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario